Harvey y yo
nos sentamos en los bares,
bebemos unos tragos
y de golpe
las caras de todas las personas
se vuelven hacia mí y sonríen:
No sabemos su nombre, señor,
pero es usted muy amable.
Harvey y yo nos regocijamos
con esos momentos dorados:
los extraños se sienten amigos
y nos cuentan las cosas terribles
y maravillosas que hacen.
Sus esperanzas, sus penas,
sus amores y odios y sueños,
todos muy grandes
porque nadie trae
nada pequeño a un bar.
Edición de autor, con diseño de Lisandro Aldegani.
El 9 de septiembre de 2008, fue presentado en la Confitería Ideal. El antes y el después de la salida del libro se pueden ver en Yo vi a Harvey.
También está traducido al francés por Laurent Jacobi.
Crecer fue tu locura, no esperar por años
la visita de una familia enterrada,
a la sombra de la glorieta, sin cordones,
con un triple en la mano, mientras tajante
la sentencia bullía en tu cabeza: la puerta
se abre, sí, pero nadie sale.
Sueño con eso
y con el banco de piedra y con la voz
de tu hermano como el cable que un poste
tiende a otro. Ya es hora de afeitarte,
aunque en el pabellón no haya luz
y el presente sea un destello
en las hojas de la máquina.
Publicado por Ediciones del Dock, en la colección Pez náufrago.
El 5 de julio de 2005, el libro se presentó en la Biblioteca Nacional.
Lo podés leer entero acá o bajarte el pdf.
RESEÑA: